Manuel, reflexiones de mi alma.

Apártate  mente que molestan mis pensamientos, déjame ver el mar y soltar la cuerda que me amarra a puerto,  porque ya no hay temporal.

Sólo sueño que  hay galerna pero el mar está calmo, enamorado,  y el Sol … templado.

No hay viento ni zozobra, no hay pena, nada de eso, sólo amor, amor del bueno.

Déjate desanudar marinero pegado al mundo, que tu mundo es la mar, suelta el nudo y marcha ya, que llevas dentro tu casa, llevas dentro a Dios que es la fuente del amor.

No hay más dueño ni más patrón que el que guía tu interior.

Márchate ya grumete,  que tu hora llegó.

Y cuando partas, no mires hacia atrás, que el camino está al frente y llevas en tu sangre el amor de quien te dio la vida.

Vete ya marinero a construir tu mundo en esa tierra que elegiste, no hay pena, no hay dolor que quepa en tu corazón.

Sólo  hacer mundo, hacer  camino, es tu misión.

Vamos grumete de incipiente barba y de ilusión desbocada,  contenida en el cuerpo que ha crecido.

Vamos hermosura, hijo del amor, busca el mar, sube a la ola, con valor y decisión que vas entre algodones, que no navegas solo para tranquila alegría de los que dejas esperando verte de nuevo  algún día, pues ya he hablado con los ángeles y les he pedido que te tapen con sus alas cuando llueva en alta mar.

Han oído mis plegarias y te van a proteger.

Noches y días, noches y días, construye tu barco marinero y hazte pronto a la mar. Te queremos niño grande, te queremos de verdad.

Mi pequeño marinero si yo te pudiera tapar cada noche de frío viento que no me tengas ya.

Marinerito de incipiente barba, si yo te pudiera acunar, descansa en el corazón que llenito de amor está. Llenito, llenito, mi pequeño grumete, vete ya.